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No es casualidad que cada 10 de noviembre se celebre el Día del Utilero, un oficio imprescindible y parte de la tradición del fútbol. Agrupados bajo el CCT 553/09 de UTEDYC realizan una enorme y permanente contribución al deporte más popular e influyente de nuestro país. Los compañeros Marcelo Albrecht (Af. 253910 - Atlético Tucumán), Maximiliano Núñez (Af. 228071 - Colón de Santa Fe) y José Valdez (Af. 203050 - Unión de Santa Fe) narraron su experiencia en primera persona.

Los primeros que llegan y últimos que se van. Esta frase, tan conocida como real, define el compromiso diario de quienes se encargan de preparar, mantener y cuidar el equipamiento necesario para el funcionamiento de un equipo que incluye desde lo básico como pelotas, pantalones, camisetas, pecheras, botines hasta otros elementos indispensables para los jugadores, cuerpo técnico y auxiliares. Una profesión que ejercen referentes como Mario De Stéfano (‘Marito’, tal como se conoce al histórico utilero campeón del mundo con la Selección Argentina) y que abarca diversas disciplinas deportivas a nivel federal. Se trata de una función que se realiza mayormente bajo el anonimato y que resulta una pieza fundamental tanto para el desarrollo habitual de los entrenamientos como de cada partido de fútbol.

El compañero Marcelo Albrecht, quien comparte esta labor en el Decano tucumano -del cual es hincha desde siempre- junto a Mario Quiroga y Daniel Mancinelli, destacó el valor del trabajo en equipo: “Me encanta ser utilero; significa mucho para mí. Junto con nosotros hay muchas personas que ponen lo mejor de sí mismas en el día a día para que salga todo bien, como los cancheros y quienes se encargan de la limpieza de los vestuarios, por ejemplo”.

Con familia de tradición sabalera, Maximiliano Núñez recupera en cada palabra el legado y el sentido de pertenencia que le dejó su padre, quien también fue utilero del club santafesino. Trabaja junto con su hijo, Abelardo Sariego y Maxi Cantero. “Desde los ocho años que paso por el vestuario... acompañaba un poco a mi papá. Además, mi abuelo era masajista y mi tío utilero en básquet. Es necesario ser muy detallista para que no le falte nada a ninguno de los jugadores, porque cada uno tiene su prenda particular, su canillera. Son muchas cosas a las que hay que estar atentos”.

De la vereda de enfrente en el clásico de Santa Fe pero con el mismo compromiso, José Valdez se desempeña como utilero del Tatengue desde hace varios años y desarrolla la labor con padre e hijo: Julio y Julián Giráldez. Con la experiencia como estandarte, el compañero comparte las visiones de Albrecht y Núñez: “El utilero debe ser una persona responsable, de confianza y muy reservado. Hay que estar muy concentrado en cada una de las tareas que se realizan”.

El sentimiento por los colores y el oficio. Aunque los tres tienen el orgullo de trabajar en los clubes de los cuales son hinchas, esta pasión no los distrae de su labor. Intercambian permanentemente conocimientos con el resto de sus colegas, se brindan ayuda y resaltan la solidaridad que existe con los utileros de los distintos clubes, ya sea con el agua, el hielo o algún elemento necesario para la jornada. Así lo describe el utilero del sabalero: “Siempre intentamos coordinar todo y ayudar al otro para que salga el trabajo de la mejor manera posible”. Mientras que Valdez devuelve el gesto: “No hay rivalidad, sino mucho compañerismo. Las veces que me tocó ir a Colón, nos trataron siempre de la mejor manera”.

La pelota rueda y las cábalas también juegan. El sinfín de anécdotas que rodea al mundo del fútbol no escapa a los ritos y creencias. Entre risas, Marcelo Albrecht contó una de ellas con un reconocido jugador del club como protagonista: “Es muy cabulero. Quizás estrenaba botines y si no se daba el resultado, no los usaba más. Gracias a Dios veníamos bien porque sino había que comprar nuevos todos los partidos. Las cábalas existen y mucho en el fútbol”. Mientras que Maximiliano Núñez de Colón agregó: “En varios cuerpos técnicos vi agua bendita”.

Durante la entrevista, los compañeros también destacaron su experiencia con nuestra organización. “Nunca me olvido cuando recibí distintos beneficios para el crecimiento de nuestro bebé. Esa imagen de cuando llegué a casa y le conté a mi esposa la tengo marcada. Nos ayudó mucho como familia”, destacó Marcelo Albrecht. Maximiliano Núñez, quien fue también delegado de Colón y su par de Unión, José Valdez, agregaron: “UTEDYC siempre está presente”.

En el cierre y con la humildad que los caracteriza, los tres utileros manifestaron su orgullo y agradecimiento por el oficio que realizan. Y enviaron un fraternal saludo a los colegas de todo el país.

¡Feliz día del utilero!

Marcelo Albrecht

Maximiliano Núñez

José Valdez

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