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“Maternal” de Elisa Bearzotti
El 28 de noviembre a las 17 en el Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), UTEDYC entregó los premios a los ganadores del Concurso Nacional de Literatura en la categoría Cuento Corto “El Arte y el Deporte se dan mano” organizado por esta institución.
El acto, que estuvo presidido por Carlos Bonjour, Secretario General de UTEDYC, cont ó con la presencia de la Diputada Nacional Maria Laura Leguizamón, los jurados del concurso Angélica Gorodischer y Juan Sasturain como así también dirigentes de la institución como el Secretario de la Seccional Buenos Aires Hector Garnier, la Sub- Secretaria Patricia Martire, el Secretario de Hacienda Nacional Carlos Gonzalez, de Administración y Organización Enriquez Fernández y de Interior Carlos Deledicque entre otros.
Carlos Bonjour expresó su agradecimiento a “los 228 participantes que enviaron sus trabajos. Quisimos elegir esta temática porque UTEDYC representa a los trabajadores de todos los clubes: los profesionales, los de barrios. Pero quisimos hacer una convocatoria abierta, mas allá de los gremios, y hoy estamos muy orgullosos de la cantidad de gente que se acerco y participó. Mi reconocimiento va para todos ellos y para los ganadores también. En abril del 2008 estaremos presentado el libro donde se publicarán los 10 cuentos ganadores”.
Durante la jornada, los prestigiosos jurados quisieron expresar su experiencia en la selección de los ganadores. Juan Sasturain comentó “Fue una linda tarea. Me sorprendió la mayoritaria participación
femenina por la temática del mismo y me gustaron mucho los trabajos ya que nos se parecían entre sí e hizo muy entretenida la tarea. Son muy heterogéneos y eso los disfrutaran cuando lean el libro”.
Angélica Gorodischer, otro de los jurados relató “la experiencia de ser jurado atraviesa diferentes etapas: cuando los cuentos empiezan a llegar uno se alegra, después con los días uno tiene cuentos por todos lados, arriba de las sillas, de la mesa, de la cama y ahí empieza a uno pensar porque esta gente escribe tanto. Pero cuando comienza uno a leer, a disfrutar de esas líneas viene la alegría de saber que tantas personas quieran escribir, expresarse. Y ahí uno comienza a ordenar, a leer y se pone feliz porque lo que uno puede decir se lo lleva el viento, sin embargo, la palabra escrita es sagrada”.
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