Enrique Plantey es un deportista paralímpico de esquí alpino adaptado que
participó, entre varias competencias, de tres Juegos Paralímpicos de invierno:
Sochi (Rusia, 2014), Pyeongchang (Corea del Sur, 2018) y Beijing (China,
2022). Una historia de superación en la que enfrentó diferentes desafíos para
alcanzar sus sueños.
El 24 de febrero de 1995 quedó marcado para siempre en la vida de Plantey.
Tras un accidente vial en Neuquén, de donde es oriundo, su padre y su
hermano fallecieron en el acto. Él, con tan solo 12 años, supo que su vida daba
un giro inesperado: además de esas dolorosas e irreparables pérdidas, sufrió
una lesión en la médula que lo dejó parapléjico por debajo de la cintura, lo que lo condicionó a
usar silla de ruedas a partir de ese entonces.
Con la vitalidad y fortaleza que lo distinguen, recordó aquella experiencia: “Es
la vida misma. Cuando miro para atrás, era un nene cuyo objetivo más grande
era volver a tener una vida independiente, de intentar tener las mismas
posibilidades que tenía antes…”.
Luego de transitar un período de rehabilitación y gracias al gran
acompañamiento que tuvo del resto de su familia y amistades, empezó a
construir sus sueños; supo transformar esas adversidades en oportunidades.
Fue así que, durante unas vacaciones en San Martín de los Andes, tuvo su
primer contacto con el esquí.
Estaba navegando por Facebook cuando se topó con un referente en el esquí
adaptado: Cristian Arias. Tras establecer contacto con él, Plantey comenzó a
entrenarse en Las Leñas, Provincia de Mendoza. “En ese entonces Argentina
recién se iniciaba en el esquí adaptado. Fue un gran impulso para ver por
dónde iba el camino. Gracias a Cristian y a todo el equipo tuve la posibilidad de
conocer a mucha gente detrás de la competencia”, rememoró.
Para Enrique Plantey la disciplina tiene un gran significado en su historia
personal y en su actualidad. “Es gran parte de mi vida. Me ayuda mucho y me
hace muy bien a la cabeza; cuando lo practico me cambia mucho el estado
de ánimo. La verdad lo disfruto mucho”, subrayó. “En este momento me estoy
recuperando de una lesión y lo primero que les pregunté a los médicos fue
cuándo podía volver a esquiar. Se aprende a ser deportista; requiere de
mucha disciplina”, amplió.
A lo largo de todos estos años desarrolló parte de su carrera deportiva en
distintos centros de esquí, donde desempeñan tareas una gran diversidad de
trabajadoras y trabajadores de UTEDYC. Plantey destacó el compromiso y el
vínculo que generó con esos trabajadores. “Suelo quedarme durante toda la
temporada en un mismo lugar. Comparto mucho tiempo con ellos y terminan
siendo prácticamente amigos”.
Otro de los temas abordados fue la evolución de la sociedad en relación con la
integración de personas con discapacidad. “Me acuerdo cómo me fue
cambiando la cabeza porque me tocó vivirlo. Hoy hay mucha más gente en
sillas de ruedas que sale a la calle e incluso desempeñan funciones en cargos
públicos. También hay quienes cometieron delitos y fueron procesados. Hay
una visibilización y participación mucho mayor”, reconoció al tiempo que
consideró que todavía queda “un gran camino por recorrer”.
En 2020, Enrique Plantey, junto con quien era su pareja en aquel entonces,
escribió el libro “Sexistimos”, a través del cual se derriban mitos sobre la
sexualidad y la discapacidad, que tuvo una gran repercusión. “Hasta el día de
hoy me siguen preguntando algo que sigue siendo tabú, que lo estamos
poniendo arriba de la mesa y que cada vez que surge la oportunidad lo
hablamos. En la actualidad hay mucha más información y mucho más certera”,
agregó.
“Como en la sexualidad, en el deporte no hay diferencias”, aseveró
Plantey. Y precisó que el entorno juega un papel fundamental en las personas
con discapacidad, ya que puede ayudar o limitar mucho: “Si protege de más, es
un problema. Si una persona quiere ir a jugar al rugby en silla de ruedas y la
mamá le dice ‘no, es muy peligroso’ y al otro día le dice lo mismo, al tercer día
seguramente va a desistir y va a dejar de practicarlo”.
En otro pasaje de la entrevista, el deportista evocó los momentos más
significativos de su carrera, entre los que destacó la participación en diferentes
Juegos Paralímpicos. “Para llegar sabía que tenía que alcanzar una
determinada cantidad de puntos y pude lograrlo. Llegar ahí fue un momento
mágico por todo lo que significó el primer Juego (Sochi, 2014). Y también el de
2022 (Beijing), que fue increíble por haber quedado cuarto en el mundo y por
haber obtenido dos diplomas paralímpicos. Sumado a todo el reconocimiento
que hubo de la gente que estaba en el circuito, de los entrenadores de otros
equipos y de otras naciones”.
En el cierre, se refirió a los desafíos de cara a los Juegos Paralímpicos de
2026, que se desarrollarán en Milán: “Son la prioridad, sobre todo cuando se
está a dos años de la competencia y requiere tiempos, puestas a punto y llegar
lo mejor preparado. Sé que lo que haga hasta ese momento va a ser
determinante en el rendimiento. Me estoy manteniendo dentro de los mejores
cinco esquiadores del mundo en la disciplina”.