“Conocer el pasado permite reflexionar para actuar sobre el presente y planificar el
futuro”. Con esa premisa, el reconocido historiador, escritor y profesor, Felipe
Pigna,
se refirió al rol del sindicalismo a lo largo de la historia y compartió su análisis de la
actualidad de nuestro país.
Reflexivo en cada afirmación, Pigna recordó sus primeros acercamientos con la
historia. Fue durante la infancia, cuando su padre, también llamado Felipe, se
desempeñaba como Director de Cultura en la Ciudad de Azul, Provincia de Buenos
Aires: “Mi viejo era muy lector y muy arraigado a la historia. Mi mamá cocinaba muy
bien y a mi casa venían la negra (Mercedes) Sosa, Atahualpa (Yupanqui) y muchos
otros grandes. Fue ahí que comenzó mi gusto por escuchar relatos… Después empecé
a leer libros de novela histórica, entre tantos otros, y la colección Robin Hood…”.
Esa pasión continuó forjándose durante la secundaria, en el Colegio N°6 Manuel
Belgrano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Eran tiempos de dictadura militar y
fue allí cuando terminó de comprender el valor de la historia: “Empezamos el ciclo
lectivo prácticamente con el golpe de estado. Tuve una profesora extraordinaria que,
en ese contexto horrible, nos hacía pensar, cuidándose y cuidándonos, porque no era
fácil. Ahí comencé a enamorarme de la historia. Fue darme cuenta de lo útil que es y
cómo puede servir en momentos oscuros para iluminar y reflexionar”.
Luego de realizar el Servicio Militar Obligatorio, comenzó a trabajar en la Asociación
Civil Camerata Bariloche y fue el encargado de averiguar a qué sindicato pertenecía la
representación de la institución: UTEDYC, gremio en el cual estuvo afiliado durante
cuatro años. Por aquellos tiempos, también se inscribió en el Instituto Superior del
Profesorado Joaquín V. González, una decisión que hizo que se despertara otras de sus
pasiones, la docencia, -que ejerció durante más de tres décadas- y, tiempo más tarde,
la escritura de una numerosa cantidad de libros. Por citar algunos: “Evita. Jirones de su
vida” (2012), “Mujeres insolentes de la historia” (2018), “Manuel Belgrano: El hombre
del bicentenario” (2016), “La voz del gran jefe. Vida y pensamiento de José de San
Martín” (2023) y “Los Güemes y la guerra de los infernales” (2023).
-¿Cómo definiría a la historia y qué importancia tiene en la memoria colectiva de los
pueblos?
Nos permite saber dónde estamos parados, por qué está pasando lo que está
pasando en cada circunstancia y qué de lo que pasó puede servir para una prospectiva.
No creo que haya una memoria popular que venga dada. Por eso es tan importante la
enseñanza y la difusión de la historia. Requiere de un esfuerzo que vale la pena porque
el poder fue lo suficientemente inteligente (particularmente en los últimos veinte o
treinta años) como para cortar los lazos entre el pasado y el presente. Esto ya lo había
advertido Rodolfo Walsh en 1975.
-¿Qué clase de intereses se crean con el “uso político de la historia” y con qué
objetivo?
Se trata de cómo se relata la historia. Quiénes son los sujetos
protagónicos
y
los secundarios, el olvido o ninguneo de las causas culturales, sociales y económicas. La
prevalencia sensacionalista por encima de los aspectos reflexivos y también la
descontextualización, el no saber por qué pasaron las cosas, la preeminencia de las
fechas y horarios de las batallas... Todo eso hizo que algunas generaciones crecieran
pensando que la historia es aburrida y que no servía mucho. O quizás sí servía para
muchos, para que esas generaciones no conectaran el pasado y el presente. El poder
se terminó adueñando del pasado y, por ejemplo, de una palabra hermosa que es ‘tradición’, que no es
más ni menos que la postura de un pueblo. Terminó vinculada a
lo conservador, a la herencia económica y a las familias patricias. Quedó en el
imaginario popular como “la historia que debe ser”. Y después venimos nosotros a
molestar y a hablar de una historia que es otra...
-¿Por qué cree que ocurrió?
Porque de alguna manera se lo hemos permitido y no
hemos sido capaces de confrontar correctamente a nivel político e intelectual. Y creo
que eso llevó a que hoy en día se cuestionen aspectos que no estuvieron en duda
durante los más de cuarenta años de democracia: la cifra de desaparecidos, qué pasó
durante la dictadura, la legitimidad de los pueblos originarios, los derechos de la
mujer, de las personas trans, de los colectivos de diversidades sexuales; todo está
puesto en tela de juicio y no hay una discusión, sino agresiones, descalificaciones e
imposiciones. Para mí, no está en discusión qué fue la dictadura; hubo un juicio a las
juntas que condenó a un estado terrorista… Ya ni siquiera es historia, porque fue un
dictamen de la justicia.
-En la actualidad también pusieron en duda diversos derechos laborales consagrados
a lo largo de la historia…
Creo que se van instalando temas que no le interesan a
nadie
para que no hablemos de lo que tenemos que hablar: el hambre, la miseria, la
desocupación y los despidos. Hay un evidente cambio de régimen. Estamos perdiendo
valores democráticos cada día. Debemos utilizar la energía, que no tenemos tanta,
para defender los puestos de trabajo, que la gente no pase hambre, que los chicos
tengan garantizados los libros y la educación que corresponde en un país como la
Argentina. Pero quieren que discutamos si entramos en la tercera guerra mundial, algo
delirante...
-¿Cómo reaccionaron los sindicatos frente a las diferentes crisis que atravesó el
país?
El movimiento obrero siempre fue la vanguardia. Reaccionó siempre antes que la
política, tal como está pasando ahora, que la política está mirando para otro lado. Por
ese motivo los gobiernos autoritarios y las dictaduras siempre apuntaron al
sindicalismo. Las principales víctimas de la dictadura fueron los trabajadores,
delegados de fábricas y dirigentes gremiales. La única oposición seria que está
apareciendo a este régimen es el movimiento obrero.
-¿Es posible una Argentina sin sindicatos?
No, porque es uno de los
diferenciales
históricos de un país maravilloso, que es uno de los mejores del mundo. Ha sido el
freno a muchas cosas que no pasaron gracias a la resistencia del movimiento obrero.
Pero también por los hoteles, los servicios sociales que brinda a la gente. Un altísimo
porcentaje de personas se atiende en los centros de salud de los gremios. Cuando
viene alguien de afuera y ve la estructura sindical argentina queda muy asombrado.
Son cosas que hay que cuidar mucho en este momento y creo que pocas veces estuvo
tan en riesgo.
Tan atento en cada pregunta como contundente en sus respuestas, Pigna trazó un
paralelismo entre la actualidad y los diferentes procesos históricos de la Argentina. “Es
un momento realmente disruptivo y único, que tiene similitudes con distintas etapas.
También fundacional y eso habla de un cambio de régimen. Tiene puntos de contactos
con la dictadura en cuanto a su ideología y a su modelo económico, que pretende ir
más lejos de lo que pudo (José) Martínez de Hoz. Quieren inaugurar un récord de
ajuste y prescindir de todo lo relacionado con una sociedad democrática; de hacer lo
que el autócrata quiere, pasando por arriba del Parlamento, de la Justicia y los poderes
del Estado. Y que requiere acción institucional y conducción política”, aseveró.
En esa línea, el historiador agregó: “Tiene que ver con las características de una
persona a la que no le interesa la política y que no tiene seguramente ninguna
ambición de reelección, sino que vino a hacer un trabajo: a destrozar el estado, a
poner en duda los valores clásicos de la Argentina, a destruir la educación y salud
pública. Cuando uno observa al DNU, cada una de sus leyes está realizada por una
corporación. Los ciudadanos están completamente indefensos en este momento. Por
eso es tan importante el rol de los gremios, porque son uno de los pocos lugares a los
cuales la gente puede recurrir”.
Al cierre, Felipe Pigna expresó: “Es fundamental que reflexionemos todos, que
estemos unidos, seamos pensantes, inteligentes y creativos. Las recetas que nos
llevaron a esto ya sabemos que fracasaron. La política pasa por dar el ejemplo, por la
acción y por el laburo. La gente está confundida y desesperada. Creo que hay que
entender eso para barajar y dar de nuevo”.
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Sitio web “El Historiador”: www.elhistoriador.com.ar
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