INSTITUCIONAL
Desde los potreros de su infancia hasta la cima del fútbol mundial, Lionel
Messi construyó una historia que excede los goles, títulos y récords. Su
recorrido también demuestra el esfuerzo, la perseverancia, el trabajo colectivo,
el compromiso, la familia y el amor por nuestro país. Valores que forman parte
de la esencia del deporte y que, desde UTEDYC, reconocemos como
fundamentales para construir una sociedad más justa y solidaria.
La historia comenzó en su Rosario natal, antes de los grandes flashes y
estadios, de la Selección Argentina, Barcelona, PSG e Inter Miami. Con
cuatro años, la Pulga, tal como lo apodaron desde chico, corría detrás de la
pelota en el Club Abanderado Grandoli, siempre acompañado por su abuela
Celia. Ya a los siete, su talento llegó a las inferiores de Newell's, equipo
conocido como la “Máquina 87”, donde disputó 176 partidos y marcó 234 goles.
Sin embargo, tuvo que atravesar obstáculos desde muy temprano. Para tratar
sus problemas de crecimiento, debió irse a Barcelona junto con sus padres,
Jorge y Celia, y sus tres hermanos: Rodrigo, Matías y María Sol. Eso significó
dejar atrás su ciudad y sus afectos para perseguir sus sueños. Asimismo,
marcó el camino profesional que lo llevó, con apenas 17 años, a vestir por
primera vez la camiseta argentina, contra Paraguay en un partido sub-20 que
significó un punto de inflexión para su carrera y nuestro país. Cuando desde
España insistían constantemente con llevarse su genialidad, Lio eligió a
la celeste y blanca.
La Selección fue mucho más que un equipo para Messi. En 2004 tuvo sus
primeros partidos con la Sub-20 y, un año más tarde, fue campeón, goleador y
mejor jugador del Mundial de esa categoría realizado en Países Bajos. En
agosto de ese mismo año también debutó en la Selección Mayor frente a
Hungría, el puntapié inicial que marcó su participación en seis mundiales y
siete Copas América.
Después de obtener los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, todo parecía difícil
para Lio en contraste a su paso multicampeón de Barcelona. Pero nunca se
rindió y llegó la colección de títulos para la Selección por la que tanto luchó,
que incluyó las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima y el Mundial de
Qatar de 2022. Este año, Messi volvió a ser protagonista de la albiceleste, que
alcanzó nuevamente la final. Más allá de las estadísticas imbatibles y de su
trayectoria indiscutida, el 10 también representa la perseverancia frente a la
adversidad y la importancia de formar parte de un equipo.
El joven que alguna vez fue cuestionado se convirtió en capitán y líder de un
grupo que se comprometió colectivamente para obtener esos grandes logros
que eran esquivos hace décadas, incluso para grandes camadas de jugadores.
Hoy, Lio concluyó su ciclo como máximo goleador histórico y jugador con más
presencias en la Selección Argentina: 126 goles en 208 partidos.
La última página de esta historia dorada con la Selección comenzó a escribirse
con el partido amistoso frente a Benín, en el Estadio Más Monumental. Se
cerró la etapa de uno de los grandes protagonistas del fútbol y de un recorrido
que empezó en las humildes canchas de barrio de Rosario.
Desde UTEDYC, reconocemos en esa trayectoria algo que va mucho más allá
de su incomparable calidad futbolística: la importancia de la formación, del
esfuerzo cotidiano, del trabajo colectivo, del respeto, de la familia y la
perseverancia. Lio dejó una huella imborrable en la identidad nacional.
















Fotos: UTEDYC y @leomessi