Incorporar la actividad física a la rutina es una de las decisiones más efectivas para cuidar la
salud. No se trata únicamente de practicar deporte, sino que caminar, subir escaleras,
realizar pausas activas o moverse más durante el día contribuye a una vida más saludable.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) es recomendable realizar, al
menos, 150 minutos de actividad moderada por semana o 75 minutos si es intensa. Estos
minutos pueden distribuirse en sesiones cortas, adaptadas a cada etapa de la vida y
necesidad. Si el tiempo es limitado, las siguientes acciones pueden ayudar a las personas a
mantenerse activas:
1. Realizar estiramientos por la mañana o antes de dormir: ayuda a mejorar la
postura y la flexibilidad. Pueden ser ejercicios sencillos para el cuello, la espalda, las piernas y
los brazos.
2. Subir escaleras: reemplazar el ascensor por las escaleras es una excelente forma
de
fortalecer la resistencia cardiovascular y ejercitar el tren inferior.
3. Caminar o andar en bicicleta: optar por caminar o usar la bicicleta en lugar del
automóvil o el transporte público para distancias cortas beneficia la salud.
4. Tomar pausas activas: si la persona permanece sentada por mucho tiempo, se
sugiere
que intente levantarse, al menos una vez por hora, para realizar una caminata corta o
algunos estiramientos. Esto mejora la circulación y reduce la rigidez.
5. Tener una botella de agua cerca: buscar motivos para moverse también ayuda.
Aunque
parezca sencillo tener que rellenar una botella de agua puede ser el recordatorio perfecto
para que las personas sientan la necesidad de movilizarse y, en consecuencia, activar el
cuerpo.
Las ventajas de integrar el movimiento en el cuidado diario son innumerables. En niños y
jóvenes mejora la salud física y mental, la capacidad cognitiva y el desarrollo óseo; en
adultos y personas mayores, ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la hipertensión,
la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares, además de potenciar el ánimo,
mejora la calidad de sueño y de vida. También es recomendable durante el embarazo y el
puerperio, ya que fortalece la condición física, ayuda a reducir el dolor de espalda y la
hinchazón, regula el peso y facilita un mejor descanso.
Frente al aumento del sedentarismo moverse es una forma efectiva de prevención. Cada
paso cuenta: poner el cuerpo en movimiento es una inversión que se traduce en
bienestar hoy y en salud a futuro.
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