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El verano propicia muchas oportunidades para disfrutar días al aire libre. Sin embargo, la exposición al sol puede poner en riesgo la salud de la piel. En tal sentido, desde OSPEDYC se brindan una serie de consejos para tomar precauciones y adoptar hábitos de prevención.

En primer lugar, la exposición solar, a través de las radiaciones ultravioletas (UV), puede producir graves daños en la piel. Algunas lesiones aparecen en forma inmediata como las quemaduras y las ampollas. Otras, como el envejecimiento prematuro de la piel, las manchas e incluso el cáncer de piel se pueden presentar a lo largo de los años, ya que los efectos nocivos de estas radiaciones se acumulan en el tiempo.

En cuanto a la prevención, el protector solar es la medida más importante y resulta indispensable aplicarlo correctamente. Por ello, a la hora de exponerse al sol, hay que tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

• Cuándo: Media hora antes de exponerse al sol, incluso los días nublados.
• Cómo: distribuir una cantidad adecuada de manera uniforme.
• Cada cuánto tiempo: Repetir el proceso cada 2 horas. Y, luego de mojarse o transpirar, es necesaria una nueva aplicación.


Es importante recordar que el protector solar no es la única herramienta de prevención. Algunos factores como los horarios y la duración de la exposición, la elección de la vestimenta adecuada y otras medidas también desempeñan un papel fundamental:

• Evitar la exposición solar durante las horas de máxima irradiación (de 11 a 16 horas en los meses de verano).
• Realizar exposiciones cortas y progresivas al sol.
• Proteger la piel con ropa, sombrero y usar anteojos de sol.
• No utilizar fragancias o cosméticos que puedan contener alcohol o sustancias que causen fotosensibilidad.
• Extremar la protección solar frente a cualquier actividad al aire libre. No olvidar que durante los días nublados también es necesario cuidarse de la radiación ultravioleta.


Por último, es fundamental remarcar que la piel tiene memoria. Quemarse varias veces en la misma zona no solo deja huellas visibles, sino que refuerza la necesidad de cuidarla con acciones conscientes, como el uso diario de protector solar y revisiones regulares. Proteger la piel hoy es invertir en la salud futura.

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