Publicación de la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles
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UTEDYC junto a las mujeres por la igualdad

La Unión formó parte de las jornadas virtuales sobre Formación Sindical con Perspectiva de Género, organizadas por la Mesa de Mujeres Fuerza Sindical, por la Carrera de Relaciones del Trabajo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Comisión de Sindicalismo y la Comisión de Géneros.

La Mesa de Mujeres Fuerza Sindical se creó con la premisa de que la capacitación y la información son herramientas fundamentales para poder romper con los estereotipos culturales, sociales y laborales. Con el foco tan inquebrantable como su lucha, ha realizado talleres de formación para mujeres sindicales donde UTEDYC estuvo presente acompañando esta iniciativa.

En representación de la Unión, participaron la Secretaria de Cultura y Derechos Humanos Nacional  y miembro fundadora de la Mesa, Ana Núñez, y las Secretarias Generales Mariana Sarmiento (Seccional Jujuy), Cristina Cortez (La Rioja), Nadia Agüero (Tierra del Fuego) y Fernanda Villarreal, (San Nicolás). También asistieron compañeras de diferentes organizaciones gremiales que forman parte de la Mesa.

Primer encuentro:  
La apertura estuvo a cargo del Coordinador de la Comisión Sindical de la carrera de Relaciones del Trabajo de la UBA, Pablo Esnaola, quien, en su discurso, valoró la realización de esta clase de espacios de capacitación con la mirada puesta en la igualdad de género y oportunidades. A continuación, la Lic. en Historia, Mariana Facio, comenzó su disertación a través de una contundente cronología sobre la "Historia del Movimiento Obrero" y los avances del feminismo a lo largo del tiempo.

En su exposición, Facio se refirió al golpe de estado de 1930, ejercido sobre el gobierno de Hipólito Yrigoyen, que dio paso a la Década Infame, una etapa caracterizada por el conservadurismo, por la ausencia de participación popular y por una doble cara del Estado: por un lado, exhibía cercanía a algunas organizaciones sindicales y, por el otro, reprimía ante diferentes reclamos. En tal sentido, evocó la figura y la lucha de las mujeres sufragistas, tales como Julieta Lanteri, Cecilia Grierson, Alicia Moreau de Justo y Alfonsina Storni, quienes, en ese difícil contexto, llegaron a impulsar proyectos tan importantes como el sufragio femenino (1932) y el divorcio.

Asimismo, destacó que en ese periodo se produjo una incipiente presencia de mujeres en los sectores comerciales y administrativos, que se traducía en una doble función: “Debían realizar tareas reproductivas en el hogar y productivas por fuera de él”.

Finalizada la Década Infame y con la llegada del peronismo, se organizó el modelo sindical argentino: “Se propuso redistribuir ingresos y derechos, e impulsó la industria nacional. Los gremios fueron un actor fundamental durante este proceso, con una relación de diálogo y negociación”, expresó Facio. Se trató de una etapa de grandes conquistas y de visibilización para las mujeres. María Eva Duarte de Perón fue “una fuerte inspiración para el trabajo del movimiento sufragista”, que derivó en la consagración de la Ley de Sufragio Femenino en 1947. Entre algunas compañeras, destacó el rol de las censistas y de María Roldán, delegada del Frigorífico Swift de Berisso, clave en la mítica movilización a Plaza de Mayo del 17 de octubre de 1945.

Entre 1955 y 1973, explicó Facio, tuvo lugar un intervalo histórico de índole semidemocrático, donde el peronismo estuvo proscripto. Una etapa signada por la violencia política, los fusilamientos, y en la que el sindicalismo fue la columna vertebral de la resistencia peronista. “En la resistencia, tuvieron un lugar importante mujeres como Ana Macri, Delia Parodi y Alicia Eguren. Especialmente durante los años 60, trabajadoras y universitarias se unieron en una misma lucha y formaron parte de la mesa chica de la Confederación General del Trabajo (CGT). Durante el Cordobazo, si bien la mayoría eran obreros y gremios masculinos, participaron varias mujeres”, amplió.

En los años 70, la mujer también adquirió un rol preponderante, en particular por su lucha contra el Proceso de Reorganización Nacional: “más del 33% de las personas desaparecidas eran mujeres militantes y feministas. El sindicalismo fue el movimiento más numeroso que le hizo frente al terrorismo de Estado. Las Madres recuperaron la Plaza de Mayo como espacio de confrontación”, detalló la Licenciada en Historia. Cabe destacar que durante esa década se conformó la Unión Feminista Argentina (UFA).

Desde los 80 hasta la actualidad comenzó una etapa de feminismo diferente, en la que las mujeres se congregaron bajo el sistema democrático y se acercaron paulatinamente al feminismo. “Se impulsó la creación de agencias gubernamentales para tratar las distintas problemáticas de violencia de género. Luego, se destacaron distintas legislaciones, tales como la Ley de Cupo Femenino (1991), la Ley de Cupo Femenino Sindical (2002) y la Ley de Protección Integral a las Mujeres (Nº 26.485, promulgada en 2009), entre algunas”.

Para finalizar su disertación, la Lic. Mariana Facio aseveró: “Este recorrido político y social de las mujeres tuvo por objetivo recordar y visibilizar su lucha y su memoria. Y también demostrar que el movimiento feminista no es algo espontáneo, sino que, por el contrario, creció a lo largo de la historia”.

Segunda jornada:  
En la segunda jornada de capacitación se abordó el tema Perspectivas de género en la acción sindical a cargo de las Licenciadas en Relaciones del Trabajo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Ludmila Fredes y Luján Urbieta. Desde el comienzo, se centró en brindar herramientas para pensar la perspectiva de género en el mundo del trabajo. El marco teórico se basó en las relaciones de poder y de opresión a las que son sometidas las mujeres, y en cómo esa desigualdad estructural conlleva a la hegemonía del género masculino.  

Luego, Lucila Fredes, se refirió a los estereotipos de género subrayando que “lo que la sociedad construye y espera de acuerdo a si nacemos hombres o mujeres. Esa imposición nace en la infancia y se solidifica con el paso del tiempo”. Un ejemplo de  estas diferencias son los juegos de los chicos y los roles que adoptan en ellos.

En el plano laboral, la licenciada Fredes remarcó que las mujeres ganan un 29% menos que los hombres por el mismo trabajo y que la brecha, en el trabajo informal, aumenta al 35%. En consecuencia, destacó la importancia de los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) para “marcar un piso más sólido para la lucha por la igualdad en remuneración y cuidados laborales”. Además de la diferencia salarial, destacó las denominaciones Pisos pegajosos, Escalera Rota y Techo de Cristal utilizadas por los estudios de género para visibilizar las barreras que detienen el desarrollo profesional de la mujer en el mundo laboral.

Piso pegajosos: Se refiere al estancamiento de las mujeres en los puestos de menor calificación, sin posibilidad de ascenso.

Escalera rota: Cuando se interrumpe el ascenso de la mujer en su carrera profesional por algún evento en particular que está asociado, en su gran mayoría de casos, con la maternidad.

Techo de cristal: Se trata de una serie de barreras invisibles que impiden que las mujeres asciendan a puestos jerárquicos y de decisión, en una figurativa escalera organizacional, por estereotipos culturales. Por ejemplo, se considera que la mujer no puede hacerse cargo por no ser fría, calculadora o estratega y porque se la asocia culturalmente con la sensibilidad.

La licenciada expresó la importancia de adecuar el régimen de licencias vinculado a las tareas de cuidado (ya sea de hijas, hijos o adultos mayores), y promover actividades de sensibilización sobre la desigualdad para transformar culturas organizacionales. Además, destacó la importancia de “incluir en agenda la necesidad de reconocer, reducir y redistribuir las tareas de cuidado. Es necesaria una nueva ética que implique corresponsabilidad”.

Luego fue el turno de Luján Urbieta, quien insistió en el desafío que tienen las organizaciones sindicales para que los CCT incluyan la perspectiva de género y agregó: “Hay que desestructurar el pensamiento de familia del modelo hegemónico tal como se piensa hoy”.  En los CCT, por ejemplo, se pueden ampliar las licencias por nacimiento o adopción para que puedan ser asumidas también por los padres. La licenciada en Relaciones del Trabajo remarcó que “cuando hablamos de masculinidades, no nos referimos a los hombres sino a los paradigmas de prácticas que posee el género masculino, pero que son reproducidas por cualquier género. Por eso apelo al trabajo colectivo para no reproducir ese sistema de opresión desde los puestos jerárquicos”.

Retomando los desafíos sindicales de cara al futuro, Urbieta expresó que “las políticas intrasindicales deben estar enfocadas en la acción; por ejemplo, el subsidio para guarderías. Debe haber políticas integrales que faciliten la igualdad para el desarrollo profesional”.

Cuando se abrió el intercambio entre las compañeras participantes, Ana Núñez tomó la palabra: “Es fundamental que haya más compañeras en las negociaciones paritarias que representen el sector para negociar con una perspectiva de género”. Y agregó: “Es importante incorporar esas cláusulas que las mujeres, por haberlas transitado y padecido, conocemos”. En el cierre de su intervención, recalcó la avanzada postura de UTEDYC en temas de género y los trabajos que está desarrollando el gremio por lograr la igualdad.


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