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IA: Riesgos y efectos negativos en el empleo

Este año, los resultados a nivel global revelan que la transformación impulsada por la IA está redefiniendo el entorno laboral y el crecimiento. Pero el avance también plantea una serie de riesgos para el mundo del trabajo, especialmente en los países en vías de desarrollo, donde los mercados laborales suelen ser más frágiles y presentan mayores niveles de informalidad.


Diversos organismos internacionales advierten que, si la transición tecnológica no se gestiona adecuadamente, la IA podría profundizar problemas ya existentes como el desempleo, la precarización laboral y/o la desigualdad.


Automatización de tareas y posible pérdida de empleos


Uno de los principales impactos negativos está vinculado con la automatización de tareas laborales. Muchas actividades que siguen procedimientos repetitivos o que se basan en el procesamiento de información estructurada pueden ser realizadas por sistemas de inteligencia artificial.


Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que uno de cada cuatro empleos en el mundo está potencialmente expuesto a la inteligencia artificial generativa, lo que significa que parte de sus tareas podría ser automatizada por estas tecnologías.


Si bien esto no implica necesariamente la desaparición inmediata de esos puestos de trabajo, sí indica que millones de empleos deberán transformarse o reducirse en la medida en que las empresas y organizaciones adopten estas herramientas.


En América Latina, el impacto podría ser significativo ya que estudios realizados por la OIT junto con el Banco Mundial estiman que entre el 26% y el 38% de los empleos [1] de la región podrían verse afectados por la inteligencia artificial, mientras que entre un 2% y un 5% [2] podrían automatizarse completamente.


Impacto en sectores administrativos y de servicios


El riesgo de automatización no afecta a todos los sectores por igual. Las investigaciones de la OIT muestran que los empleos administrativos y de oficina se encuentran entre los más expuestos, ya que muchas de sus tareas (como procesar datos, redactar documentos o gestionar información) pueden ser realizadas por sistemas de IA. Esto incluye ocupaciones como: tareas administrativas, atención al cliente, call centers, procesamiento de datos y tareas básicas contables.


En países en desarrollo, estos sectores suelen absorber una parte importante del empleo urbano, por lo que la automatización podría generar desplazamientos laborales significativos si no se acompaña con procesos de reconversión profesional.


Riesgo de aumento de la desigualdad


Otro de los problemas señalados por organismos internacionales es que la inteligencia artificial puede ampliar las desigualdades económicas y laborales.


Las empresas con mayor capacidad tecnológica y acceso a infraestructura digital pueden incorporar estas herramientas más rápidamente, aumentando su productividad y competitividad. En cambio, las pequeñas empresas o sectores con menor acceso a tecnología pueden quedar rezagados.


Esto también se refleja en el mercado laboral: las personas con mayor formación tecnológica tienen más posibilidades de adaptarse a las nuevas demandas, mientras que aquellas con menor capacitación pueden quedar desplazadas.


En este contexto, la OIT advierte que la transición tecnológica debe ir acompañada de políticas de formación, protección social y regulación laboral para evitar que los beneficios de la innovación se concentren en pocos sectores.


Nuevas formas de precarización laboral


La expansión de tecnologías digitales y de inteligencia artificial también puede favorecer modelos laborales más flexibles, pero potencialmente más inestables.


El crecimiento del trabajo mediado por plataformas digitales, la automatización de procesos de gestión laboral y el uso de algoritmos para asignar tareas pueden generar situaciones en las que las y los trabajadores tengan menos estabilidad, menor capacidad de negociación y menor protección social.


En economías donde la informalidad laboral ya es elevada, como en Argentina y muchos países de América Latina, existe el riesgo de que estas transformaciones profundicen formas de empleo precario o fragmentado.


Un desafío particular para los países en desarrollo


En países en desarrollo el impacto de la IA puede ser especialmente complejo. Si bien estas tecnologías pueden mejorar la productividad, también pueden afectar a sectores que concentran gran parte del empleo.


Por esta razón, organismos internacionales como la OIT insisten en que el desafío no es solo tecnológico, sino también político y social: se trata de garantizar que la transición hacia una economía más automatizada se realice sin dejar atrás a millones de trabajadoras/es.


En ese sentido, la discusión sobre inteligencia artificial ya no se limita al ámbito tecnológico, sino que se ha convertido en un debate central sobre el futuro del trabajo y el modelo de desarrollo económico.



[1] Informe Amortiguador o cuello de botella: la exposición laboral a la IA generativa y la brecha digital en América Latina (2024)
[2] Actualización 2026