Violencia Digital
Capítulo 3: Grooming
El grooming es una forma de violencia digital en la que una persona adulta contacta a un niño, niña o adolescente mediante redes sociales, plataformas de mensajería, videojuegos online o cualquier entorno digital, con el objetivo de ganarse su confianza para obtener contenido sexual, concretar encuentros o manipularlos.
Su estructura suele tener 3 pilares: engañar, manipular y vulnerar. El agresor estudia a la víctima, adapta su discurso, simula intereses comunes y construye un vínculo que parece cercano y seguro, pero con el único objetivo de llevar adelante un abuso.
¿Qué plantea la legislación argentina sobre el grooming?.
En 2013 se aprobó la ley 26.904, que incorporó por primera vez en el Código Penal argentino una figura específica para sancionar el grooming, es decir, el acoso y la manipulación de niños, niñas y adolescentes a través de medios digitales. La ley agregó el artículo 131, que tipifica como delito el hecho de que un adulto contacte a una persona menor de edad mediante comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología digital con el propósito de cometer delitos contra su integridad sexual.
El foco central de la norma es la intención: no es necesario que se concrete un abuso físico para que la conducta sea punible. Basta con que exista un acercamiento digital con fines sexuales, ya sea a través de conversaciones, envío de material inapropiado, solicitudes de imágenes, manipulación emocional o cualquier estrategia que busque generar un vínculo para vulnerar al menor. De esta manera, el derecho penal argentino avanza hacia una protección más temprana y preventiva, adaptándose a las dinámicas actuales de internet y las redes sociales.
La pena prevista para este delito es de seis meses a cuatro años de prisión. Su incorporación respondió a la necesidad de contar con un marco legal específico frente al crecimiento de las interacciones online y el aumento de casos de captación de menores en entornos virtuales. La ley busca desalentar este tipo de conductas, facilitar la actuación judicial y brindar herramientas más claras para la detección, denuncia y persecución de agresores.
¿Qué consecuencias puede generar?
El impacto es profundo y sostenido, y puede afectar la vida de niños, niñas y adolescentes en múltiples dimensiones:
En el plano emocional y psicológico: suelen aparecer la ansiedad, el miedo y la vergüenza, junto con sentimientos de culpa o responsabilidad por lo sucedido. También pueden presentarse depresión, aislamiento social y una marcada disminución de la autoestima y de la confianza en los demás.
En el ámbito social: puede deteriorar los vínculos familiares y de amistad, provocar el abandono de actividades escolares o recreativas y generar cambios notorios en la conducta, como retraimiento, irritabilidad o desinterés por espacios que antes resultaban significativos.
Las consecuencias digitales: la difusión no consentida de imágenes íntimas, las amenazas o extorsiones del agresor, el robo de identidad o de cuentas y la exposición a redes delictivas forman parte de los riesgos más frecuentes, con efectos que pueden prolongarse incluso después de frenado el contacto con el victimario.
Finalmente, en determinadas situaciones, el grooming puede avanzar hacia intentos de encuentros presenciales. Cuando esto ocurre, la integridad física de la víctima queda expuesta a un riesgo extremo, lo que convierte la intervención temprana en una necesidad urgente.
¿Cómo prevenir el Grooming?
La prevención requiere una combinación de educación, diálogo y herramientas digitales seguras. Es fundamental hablar del tema sin tabúes y promover conversaciones abiertas con niñas, niños y adolescentes sobre qué es el grooming, por qué nunca deben compartir material íntimo, cómo reconocer conductas sospechosas y la importancia de pedir ayuda sin miedo a ser juzgados.
La generación de un espacio de confianza y diálogo se convierte en la primera barrera de protección contra todo tipo de abusos. También, es clave poder acompañar activamente la vida digital: conocer las redes que utilizan, configurar juntos la privacidad, establecer acuerdos claros sobre el uso responsable de internet y prestar atención a posibles cambios de comportamiento. A esto se suma la enseñanza de criterios básicos de seguridad, como no aceptar solicitudes de desconocidos, no enviar fotos o videos privados, no compartir datos personales y desconfiar de premios o propuestas sospechosas.
La dimensión técnica también es importante: activar controles parentales, revisar quién puede enviarles mensajes o interactuar en juegos en línea y mantener dispositivos y aplicaciones actualizados.
Por último, resulta esencial construir redes de confianza que les permitan saber que no están solos y que cualquier situación que les genere incomodidad puede y debe ser compartida con un adulto de referencia.
¿Qué hacemos si estamos frente a un caso de grooming?
Si nos encontramos frente a un caso de grooming, es importante seguir estos pasos para poder acompañar a la víctima y accionar rápidamente la vía judicial:
- No culpar a la víctima.
- Guardar las pruebas: capturas, links, mensajes.
- Realizar la denuncia
Líneas telefónicas de emergencia y ayuda:
- 0800-33-FISCAL (347225): Atención las 24 horas para el Ministerio Público Fiscal.
- 137: Línea gratuita de atención a víctimas de violencia familiar y sexual en CABA, las 24 horas.
- 02: Servicio telefónico gratuito de la Secretaría de Niñez y Adolescencia en la Provincia de Buenos Aires, disponible las 24 horas.
- WhatsApp: 11-3133-1000 (línea nacional y gratuita del Equipo Contra las Violencias Digitales).
En línea:
- Web del Ministerio Público Fiscal: www.mpfciudad.gob.ar
- Email: denuncias@fiscalias.gob.ar
- APP "DENUNCIAS MPF".
Presencialmente:
- Web del Ministerio Público Fiscal: www.mpfciudad.gob.ar
- Email: denuncias@fiscalias.gob.ar
- APP "DENUNCIAS MPF".
- En cualquier comisaría o fiscalía.
- Bloquear al agresor, nunca confrontarlo.
- Acompañar psicológicamente si es necesario.
Desde UTEDYC reafirmamos nuestro compromiso con la protección integral de niñas, niños y adolescentes. Reconocer el grooming como una forma de violencia digital es un paso fundamental para poder prevenirlo y actuar a tiempo. Juntas y juntos, podemos fortalecer una cultura de prevención y respeto que garantice el bienestar y el desarrollo pleno de las infancias.