El armado de la mochila y la preparación de los útiles sumado los reencuentros con
compañeros y docentes son síntomas que marcan el inicio de cada ciclo lectivo y el regreso
a las rutinas, pero también puede ser el momento ideal para controlar la salud de niñas,
niños y adolescentes. Está comprobado que llegar al aula en buenas condiciones de salud
favorece la atención, el aprendizaje y el bienestar emocional durante todo el año.
Un chequeo que hace la diferencia
Por tal motivo, OSPEDYC recomienda realizar el control de salud escolar anual, el cual
permite evaluar el crecimiento, desarrollo y estado nutricional. También es una oportunidad
para detectar a tiempo dificultades visuales o auditivas que muchas veces pasan
desapercibidas, pero que pueden influir en el rendimiento escolar.
Además, posibilita examinar el carnet de vacunación y completar las dosis del Calendario
Nacional. Este punto cobra especial importancia en momentos clave, como el ingreso a
primer grado o la etapa de la preadolescencia.
Situaciones frecuentes que conviene prevenir
Durante el ciclo lectivo suelen aparecer consultas vinculadas a la pediculosis. La revisión
periódica del cuero cabelludo y la atención con el equipo de salud son medidas simples que
ayudan a evitar su propagación. La alimentación también cumple un rol central: un
desayuno diario y viandas equilibradas aportan energía y favorecen la concentración, la
memoria y el desempeño escolar.
En este sentido, existen cuidados cotidianos que ayudan a prevenir molestias físicas y
promueven una mejor adaptación a la rutina escolar. Entre ellos:
• Controlar el peso de la mochila.
• Fomentar un buen descanso nocturno.
• Limitar el uso recreativo de pantallas.
• Reforzar la
protección frente al sol y los mosquitos, especialmente en zonas con
circulación de dengue.
Volver a clases es mucho más que retomar horarios y tareas. Es una oportunidad para empezar el año fortaleciendo hábitos que acompañen el crecimiento, el aprendizaje y el bienestar integral.