¿Qué es la violencia digital?
El mobbing digital es una forma de acoso laboral que se manifiesta a través de las herramientas de comunicación actuales. A diferencia del acoso tradicional, no ocurre solo de manera presencial: se ejerce mediante correos electrónicos, chats de trabajo, plataformas colaborativas, videollamadas o redes sociales.
La tecnología funciona como un amplificador del hostigamiento. La disponibilidad permanente, la inmediatez de los mensajes y el registro de cada interacción permiten que el acoso se repita con mayor frecuencia, alcance y fuera del horario laboral. Comentarios descalificantes, ironías constantes, exclusiones de reuniones virtuales o controles excesivos pueden transformarse en mecanismos de presión y aislamiento.
El mobbing digital conserva las características del acoso laboral clásico: desequilibrio de poder, intención de daño psicológico, conductas sostenidas en el tiempo y consecuencias emocionales. Muchas veces estas prácticas se presentan como exigencias de productividad o urgencias operativas, pero cuando degradan y someten, constituyen violencia laboral.
Consecuencias
El mobbing digital puede provocar ansiedad, estrés, trastornos del sueño, depresión y una fuerte baja en la autoestima. En el plano laboral, afecta el rendimiento, deteriora los vínculos y genera aislamiento. Sus efectos también se extienden a la vida social y familiar, y en situaciones prolongadas puede derivar en licencias médicas, ausentismo o renuncias forzadas y en casos extremos, el suicidio.
En términos laborales, el rendimiento y la productividad suelen disminuir no por falta de capacidad, sino por el agotamiento emocional y el estado de alerta constante. La víctima puede tener dificultades para tomar decisiones, resolver problemas o sostener la atención. El aislamiento impuesto deteriora los vínculos con compañeros, limita la colaboración y empuja hacia una marginalidad involuntaria dentro del equipo. Esto profundiza la sensación de soledad, impotencia y vulnerabilidad.
¿Cómo actuar?
Reconocer que se trata de acoso laboral es el primer paso. Luego, es fundamental conservar pruebas: mensajes, correos, capturas de pantalla o registros de exclusiones. No enfrentar la situación en soledad es clave.
El sindicato cumple un rol central: brinda acompañamiento, asesoramiento y respaldo frente a la parte empleadora. Pedir ayuda no es una debilidad, es una herramienta de defensa para detener el acoso y proteger los derechos laborales.
Si estás atravesando una situación de mobbing digital, comunicate con tu seccional para recibir asesoramiento.
Suscribite y recibí el Newsletter mensual en tu correo CLICK ACÁ